En un viaje a Jamaica, compré un diccionario del dialecto Dancehall. No fue sorpresa que me encontrara con palabras de uso en Panamá cuya procedencia más inmediata es el caribe de habla inglesa. Así, me enteré de la palabra “ginaal”. Este compacto diccionario define esta voz como sustantivo, masculino así (…) dícese de aquél que, con trucos y artimañas, se hace de la propiedad ajena. Avivato, ladrón. En Panamá se ha convertido en verbo e indica una acción; así oímos “¡Le ginalearon el reloj a Lucho!, para indicar que alguien, usando una artimaña, le robó el reloj a Luis.
Ora bien, en eso de artimañas para hacerse de lo ajeno, al panameño hay pocos que le ganan y de entre los panameños no hay mejores expositores del ginaleo que los partidos políticos y de entre los miembros del PRD hay pocos ginaals más efectivos y exitosos que los transportistas. Si amigos lectores, los transportistas son PRD y lo han sido desde que se fundó el partido.
Hábiles “engatusadores” que son, diéronse cuenta que el general Torrijos, obligado por los gringos, fundaría un partido político para asegurar su futuro y el de sus más lambónicos secuaces. Los transportistas le deben al finado Torrijos la fuerza que tienen hoy día; una fuerza mal concebida, mal utilizada y peor administrada. Mendaces, abusivos y apátridas concuerdo con el Dr. Sáenz-Llorens en que cada vez que sienten prurito escrotal, secuestran al país so pretexto de defender sus “conquistas”. Pero siempre es para exhibir su fuerza y regodearse en nuestra indefensión.
Ahora resulta que con el misterioso y poco divulgado plan Transmóvil, los transportistas nos informan que será necesario desembolsarles entre 60 y 70 millones de dólares, para indemnizarlos por la pérdida de su modus vivendi. Apenas los escuché supe que nos iban a ginalear.
¿Desde cuándo les estamos exigiendo que operen sus diablos rojos con responsabilidad? ¿Desde cuándo, y a gritos, les estamos exigiendo un servicio seguro, limpio, confiable y cómodo? ¿Cuántas veces se ha dicho que las ‘regatas’ y las muertes de inocentes se terminan el día en que a Weaver, a Broce y a sus huestes se les obligue a tratar a los palancas y conductores como los empleados que son, con sus derechos (salario, seguro, décimo, vacaciones, etc.,)? ¿Cuántos huérfanos, viudas y viudos han creado con su avaricia y su irresponsabilidad? Y la pregunta del millón: ¿Cuántos muertos llevan?
Y ahora resulta que a este grupo de homicidas del volante hay que indemnizarlo con la friolera de 70 millones de dólares porque dicen que perderán sus negocios. Si Wal-Mart inicia sus nefastas y espeluznantes operaciones en Panamá, tendrá que indemnizar a todos los que no puedan competir en las ventas al detal porque no pueden comprar a los precios que compra semejante hiper-mercado?
Ninguna víctima superviviente ni los deudos de los muertos en los miles de siniestros causados por estos diablos rojos ha recibido ni medio por su sufrimiento, su pérdida de calidad de vida y ni hablar de su (modus) “vivendi”. Y esa combinación de impunidad de los transportistas por sus crímenes en la vía y su exigencia de que les regalemos dinero es un asco. Únase a este ginaleo el largo berrinche de que el pasaje hay que aumentarlo porque el negocio no produce. Si es tan malo e improductivo su negocio, ¿por qué ahora y de la noche a la mañana vale 70 millones de dólares? ¿De dónde salió esa cifra?
Tienen todo el derecho a presentar sus reclamaciones pero, como el PRD está en el poder y los transportistas son miembros de ese colectivo, lo que corresponde es que la reclamación de los buseros vaya a arbitraje independiente o en el mejor (peor) de los casos, ante los tribunales.
Una decisión unilateral del mandatario de pagar indemnizaciones a miembros de su propio partido para reparar un supuesto y no demostrado perjuicio después de tanto horror y tanta muerte, solo puede calificarse de ginaleo.
