DEMOCRACIA.

Gobernabilidad e identidad política

No cabe la menor duda que la incertidumbre que vive el país como resultado de la irrupción de movimientos sociales como FRENADESSO en el escenario político nacional a raíz de la crisis de la CSS, se debe a un problema por demás evidente de gobernabilidad.

Y una de las representaciones más claras de la tendencia hacia ingobernabilidad es la persistencia de la cúpula gubernamental por tratar de resolver los graves problemas del presente con las viejas y oxidadas herramientas del gamonalismo y caciquismo del siglo pasado.

En Panamá no sólo tenemos un desfase entre el marco institucional vigente, que ya no responde ni logra articular las demandas de la mayoría de la población, verbigracia, de justicia, de equidad e inclusión social, sino que la mal llamada "clase política" insiste en las prácticas demagógicas y de clientelismo político que impiden asimilar el discurso electoral con la gestión de gobierno. De modo que la corrupción y la impunidad rampante de ayer y de hoy, no hacen más que desnudar la ilegitimidad sobre la cual se construyó la gobernabilidad de los últimos 15 años postinvasión.

En este contexto resulta pertinente examinar el correlato existente entre las crecientes muestras de ingobernabilidad de la cúpula de la alianza PRD-PP y la pérdida de la identidad política del más grande colectivo político del país.

No pocos miembros del partido de Omar y la inmensa mayoría de los hombres y mujeres de a pie ignoran que en el Congreso Extraordinario del PRD, celebrado el 19 de agosto de 2001, fueron aprobados los documentos fundamentales: Antecedentes, Declaración de Principios, Programa y Estatutos del Partido Revolucionario Democrático, hoy vigentes. En el texto de la Declaración de Principios se caracteriza al PRD como una organización política "permanente, cuyo pensamiento político, fines y objetivos se inspiran en el ideario torrijista y en los postulados ideológicos y programáticos de la socialdemocracia". Que el socialismo democrático es la ideología del PRD y que el partido político que llevó al hijo del General al Palacio de las Garzas, está afiliado a la Internacional Socialista (IS) y, adicionalmente, el XXII Congreso de la Internacional Socialista, realizado en Sao Paulo del 27 al 29 de octubre de 2003, estableció que bajo las condiciones de la globalización económica y de hegemonía política del neoliberalismo, en esta segunda modernidad, el objetivo del Movimiento Socialdemócrata es reconciliar los valores históricos de justicia social y democracia con el nuevo paradigma de gobernanza global; en oposición a la ideología neoliberal, la agenda neoconservadora y la política unipolar.

La Internacional Socialista, cuyos orígenes se remontan a las primeras organizaciones internacionales obreras, ha existido en su forma actual desde 1951, cuando fue restablecida en el Congreso de Francfort. Reúne a 161 partidos y organizaciones políticas de todos los continentes, 26 de los cuales son de América Latina y el Caribe. En el más reciente cónclave de la IS, bajo el lema "El retorno de la política: Por una gobernanza global justa y responsable - Por una globalización gobernada por la gente", se desarrollaron profundos debates en torno a los temas fundamentales en los que está hoy comprometida la Internacional, es decir, un orden mundial basado en un nuevo multilateralismo a favor de la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible, la justicia social, la democracia participativa, el respeto a los derechos humanos y la igualdad de género.

Pero, ¿qué nos dice al respecto el único representante del PRD panameño en el XXII Congreso de la Internacional Socialista que diseño el Nuevo Proyecto Social democrático? "En realidad si comparamos los actuales indicadores latinoamericanos de pobreza y miseria, de desempleo e informalización, de explotación y abuso, de marginación y desamparo, de desnutrición e insalubridad, con aquellos que se padecían al concluir la II Guerra Mundial … en los tiempos del reformismo militar o de los procesos de recuperación de la democracia liberal, inmediatamente salta a la vista que la situación de los pueblos de este rico continente ha continuado empeorándose sin misericordia. Y esto se ha agravado sobre todo en los últimos 20 años, a lo largo de unas democratizaciones subordinadas al interminable servicio de la deuda externa y a los ajustes, desprotecciones y privatizaciones neoliberales. Como observa Marta Suplicy, continúa diciendo el asesor presidencial, estamos ante fuerzas del mercado que… debemos contraponerle un proyecto consciente y confiable de globalización gobernada en interés de los pueblos para lograr un mundo despolarizado, donde las regulaciones sociales controlen el mercado y corrijan sus desafueros, para que la competencia salvaje ceda lugar a la interdependencia y cooperación entre los países.

Para esto igualmente es imprescindible reconstruir nuestra autoestima y dignidad, pues ninguna potencia toma en serio a quienes se entregan sin luchar. La historia enseña que los imperios nunca reconocen deberes de gratitud a favor de los genuflexos. Esta forma de lucha exige desarrollar aptitudes de competitividad electoral sin perder la identidad política".

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