Pequeñas muestras de huesos y una muela bien conservada no serán suficientes para identificar los restos mortales de los tres tripulantes de un avión del ejército de Estados Unidos que se estrelló en Antón, en plena Segunda Guerra Mundial.
Durante cuatro semanas, un equipo del Laboratorio Central de Identificación del Ejército de Estados Unidos en Hawai escarbaron en las laderas del Cerro Negro, al noreste de El Valle de Antón, lugar en el que el avión O-47 se estrelló cuando volvía al aeropuerto de France Field en Colón tras una misión de observación.
De acuerdo con Angel Vélez, jefe del grupo de forenses, aún podrían tardar un año en tener los resultados de laboratorio que les permitirá, con dificultad, confirmar que los tripulantes del avión eran los tres miembros del ejército estadounidense que hace 60 años fueron reportados como desaparecidos.
El trabajo de búsqueda ha consistido en recoger muestras de tierra del lugar y pasarla luego por filtros para atrapar cualquier resto de despojos mortales que hubiera quedado enterrado. Los restos del fuselaje, sin embargo, permanecerán por el momento en el lugar.
Según Vélez, la posición en que fueron encontrados los restos del avión, ha cambiado la versión que se tenía al principio sobre la ruta que seguía la nave. Ahora se sabe que el O-47 viajaba de Río Hato hacia Colón y no al contrario, como se informó en un primer momento.
El O-47 se perdió la noche del 8 de junio de 1941.

