El rescate de los 33 mineros chilenos atrapados durante 69 días a 700 metros bajo tierra se convirtió en un acontecimiento de alcance mundial. La mina San José fue durante todo el miércoles el centro informativo del mundo. Uno a uno, los mineros fueron rescatados ante el foco permanente de los medios de comunicación, con la televisión como gran testigo. Los principales medios del planeta fueron testigos de una operación convertida en una historia periodística global perfecta y con un desenlace pautado.
Sin que nadie lo haya planificado, desde el inicio del accidente el mundo ha recibido la información por capítulos. Primero, la noticia del derrumbe de la galería de la mina y la incertidumbre sobre la suerte de los mineros. Más tarde, el anuncio de que habían sido localizados en el refugio y que estaban vivos. La sonda y las diferentes perforaciones para rescatarlos se convirtieron en episodios de esperanza. Finalmente, un prodigioso rescate ejecutado con precisión y seguido por las cámaras de la televisión chilena para enviar la señal de forma gratuita a todo el mundo.
Unos mil 600 periodistas, de 350 medios de comunicación de 33 países, estaban acreditados en la zona de rescate de la mina. No es de extrañar. El profesor y periodista Francesc Canosa, observa que la serialización, que es uno de los fenómenos de nuestros días, ocurre de forma perfecta en esta historia. “Solo necesitábamos un final”, añade. Y encima esta vez es un happy end.
Canosa cree que la irrupción de nuevos medios, como Twitter, ha contribuido a que el seguimiento de acontecimientos como el de Chile sea diferente: “Estamos asistiendo a los inicios de una nueva manera de explicar los acontecimientos”. “En casa, explica, tengo que poner la tele, pero en la calle, con el BlackBerry o el iPhone, puedo seguir lo que pasa con los mineros”. En esa línea, el usuario decide el momento y no interrumpe su vida cotidiana. Juan Pedro Valentín, director de informativos de Cuatro y de la cadena de 24 horas de noticias CNN+, asegura que en su redacción se debatió sobre el peligro de convertir la noticia en espectáculo y cree que no ha sido así. La singularidad de la historia de los mineros, a su juicio, es que se produce en un punto concreto y, a diferencia de una catástrofe medioambiental, que abarca un área extensa, resulta que en una localización concreta hay 33 personas atrapadas, y se desarrolla un sentimiento de cercanía con ellas y con sus familias y, por extensión, con Chile.
El mismo espectáculo mediático que ha convertido en héroes a estos 33 mineros puede pasarles, en un futuro, factura. La fama y agasajos de los que ahora disfrutan tiene fecha de caducidad. Un accidente los ha convertido en héroes, pero la clave, afirman diferentes psicólogos expertos en emergencias consultados por La Vanguardia, está en saber “digerir esa fama”. A corto plazo, esta es una situación bonita, pero a largo plazo, cuando nadie se acuerde de ellos, puede crear problemas, afirma Antonio Puerta, psicólogo especialista en emergencias del Ayuntamiento de Madrid.
El mayor riesgo para losmineros es el de morir de éxito. El consejo de Anna Romeu, psicóloga de emergencias de Barcelona, es que mantengan la cabeza fría. Para eso hay que volver a la rutina, contar con el apoyo de la familia y aislarse, en la medida de lo posible, de la presión mediática.