Mientras Barack Obama libra una batalla política interna por la supervivencia y el brillo de su figura se apaga, Hillary Clinton pronunció el miércoles en Washington el mejor discurso de su carrera como secretaria de Estado, quizá uno de los mejores discursos que se han escuchado antes a cualquier miembro de esta administración. La coincidencia obliga a pensar en los rumbos tan distintos que han tomado estos dos personajes que pelearon despiadadamente en 2007 y 2008 por la nominación demócrata.
El discurso, pronunciado ante el Council of Foreign Relations (un prestigioso think-tank), constituye una gran reflexión sobre el momento por el que atraviesa el mundo y el papel que Estados Unidos (EU) juega. Clinton no escapó de temas tan polémicos como Irán o la semejanza entre la crisis que vive México con la que Colombia soportó en años anteriores, lo que ha provocado una fuerte reacción de las autoridades mexicanas.
Pero el impacto del discurso, más que a lo que dijo, obedece a la comparación con Obama; tanto con lo que Obama ha declarado antes sobre política exterior como con la credibilidad actual de ambos políticos. Clinton destacó el liderazgo que EU ocupa en el mundo. “Estados Unidos puede, debe y será el líder de este nuevo siglo”, afirmó. “Las complejidades y conexiones del mundo actual exigen un nuevo momento americano, un momento que debemos de ocupar para sentar las bases de un duradero liderazgo norteamericano en las décadas futuras”, añadió.
El presidente ha destacado, obviamente, en otras ocasiones la necesidad un liderazgo norteamericano, pero el énfasis de sus discursos fue puesto más en la aceptación de un mundo con múltiples centros de poder que en la excepcionalidad del papel de EU. “Este ya no es un mundo en el que Stalin, Churchill y Roosevelt se reúnen para decidirlo todo”, dijo en 2009 en Londres, en su primer viaje al extranjero, y agregó: “Mi administración trabaja para establecer una nueva era de compromiso en el que todas las naciones asuman responsabilidades”.
Unas y otras no tienen por qué ser posiciones contradictorias. Clinton, de hecho, citó a Obama en su discurso del miércoles. Pero citó también a Dean Acheson, un secretario de Estado de Harry Truman famoso, entre otras cosas, por haber convencido al presidente de la necesidad de enviar tropas a Corea. “La habilidad de conseguir el apoyo de los otros es tan importante como la capacidad para obtenerlo por la fuerza”, dijo Clinton en palabras de Acheson.
La secretaria de Estado aludió a la vigencia de la “vieja diplomacia” y advirtió que, aunque no se trata de actuar de forma unilateral, “Estados Unidos tiene los medios y la resolución para movilizar los esfuerzos compartidos que se requieren para resolver los problemas a escala mundial, en defensa de nuestros intereses y como una fuerza para el progreso”.