Demasiada violencia. Demasiadas bajas. Holanda, con una opinión pública contraria a la presencia de sus soldados en Afganistán, retirará el grueso de sus efectivos, desplegados en la provincia de Uruzgan, en el sur del país, según recogen los medios holandeses.
Uruzgan, cuna del Mulá Omar, con cerca de 350 mil habitantes, y una de las regiones más explosivas del país centroasiático, junto a Helmand y Kandahar, dejará de ser el terreno de operaciones principal para los militares holandeses de “Camp Kolland”, base Holanda, con cerca de mil 600 efectivos.
Precisamente en Helmand, sur del país, la OTAN lleva a cabo estos días la ofensiva contra la insurgencia talibán más intensa desde que se inició el conflicto, en 2001. El objetivo es liberar la localidad de Marjah, considerada bastión de la insurgencia y donde, según la Alianza Atlántica, se prepara la “logística” de las ofensivas terroristas. Pero las cruentas imágenes del campo de batalla que cada día saturan los noticieros de la televisión holandesa y las ceremonias fúnebres por los caídos (21 hasta la fecha) han colmado la paciencia de los ciudadanos, quienes –según las últimas encuestas– no quieren que sus militares permanezcan en el “volcán afgano”.
En ese sentido, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, no ha tenido más remedio que aceptar que Holanda dejará de participar en el grueso de la fuerza internacional de estabilización de Afganistán (ISAF), bajo mando de la Alianza Atlántica. Según informa el periódico holandés Algemeen Dagblad (AD) en su edición de internet, el danés envió el pasado 4 de febrero una carta al primer ministro democristiano holandés, Jan Peter Balkenende, en la cual le informaba de que la alianza militar ha encontrado a “otro país” (sin especificar) que tomará el relevo en Uruzgan.
Precisamente, el ministro holandés de Asuntos Exteriores, Maxime Verhagen, y el de Defensa, Eimert van Middelkoop, enviaron una copia de ese documento al Parlamento de La Haya, para tranquilidad sobre todo del partido del Trabajo (Pvda), uno de los principales en el Gobierno de coalición, y totalmente contrario a prolongar la misión holandesa, más allá del próximo mes de agosto.
La resistencia a seguir en el polvorín afgano fue reiterada ayer mismo por el secretario general del Pvda, Wouter Bos, a quien la prensa holandesa ha bautizado como el “Zapatero holandés” (en referencia el presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero). “Rechazamos, definitivamente la petición de la OTAN”, aseguró Bos con determinación, en referencia a la demanda formulada hace pocos días por Anders Fogh Rasmussen a Holanda, y a otros socios de la OTAN, para que consideren permanecer más tiempo en el país centroasiático.
En ese sentido, Bos ha pedido que en el consejo de ministros que se celebra mañana viernes en La Haya el Gobierno holandés dé un “no” definitivo a la petición de la OTAN. Sin el apoyo del Pvda, resultaría imposible acceder a la petición de la Alianza Atlántica.