PENSANDO EN EL FUTURO.

Hoy es el tiempo

Si pensamos acerca del tiempo como un regalo, sabemos que es precioso, sabemos que es poderoso, pero quizás pensamos que solo hemos recibido un fragmento limitado. Cada vida está limitada a un número de días, invalorable, pero finito. Un regalo mayor es saber que tenemos tiempo sin fin. El mayor regalo es aprender que podemos ser amos del tiempo.

En el silencio y la quietud podemos salir fuera de los límites del tiempo y conocer sus tres facetas: el pasado, el presente y el futuro.

En la calma y el silencio, llegamos a comprender la grandiosa y decisiva verdad del tiempo. Allí el tiempo nos explica sus secretos. El tiempo nos llama…

De las manecillas del reloj, vemos cómo los minutos y horas avanzan, cómo los días se convierten en noches y de vuelta en días nuevamente, experimentamos cómo se mueve el tiempo. El tiempo siempre nos ha dicho que se mueve en círculos. Ahora nos dice que está volando. Y nosotros todavía estamos caminando, tropezando. El tiempo nos hace señales para que lo alcancemos.

Cuando no comprendemos cómo funciona el tiempo, buscamos cosas temporales, cosas encerradas en el tiempo: posesiones y posición, nombre y fama, relaciones y apegos. Las cosas temporales pasarán, a medida que el tiempo pasa, porque el tiempo corre por delante…

Quizás sentimos que el tiempo nos controla, que nos persigue. Decimos que no tenemos tiempo para hacer lo que queremos hacer. Siempre hay esta expresión en nuestros labios:

"Si tuviera tiempo". Sin embargo, cada hora se da a cada uno en igual medida. Si elegimos, podemos decir, "crearé tiempo". Solo así podemos ser los amos del tiempo, no sus esclavos. Podemos decir, el tiempo es mi posesión personal que nos puede traer abundancia.

El tiempo solo se mueve hacia adelante. Deja el pasado atrás. Sin embargo, a menudo nos olvidamos de avanzar hacia delante, fuera del pasado. Las decepciones, las cosas que hubieran podido ser, los viejos sufrimientos se amontonan en nuestra conciencia. Acumulamos archivos y archivos de viejos recuerdos, volviendo a veces a abrir uno, y a veces otro. Sin embargo, liberarnos es desconectar en un segundo nuestras mentes de estos viejos archivos polvorientos.

Podemos aceptar un consejo del tiempo: deja el pasado allí donde pertenece… en el pasado, pero también tenemos que liberarnos del futuro. Incluso, cuando nos liberamos de la atadura del tiempo pasado, podemos crear cadenas imaginarias en el futuro. No podemos disfrutar de la satisfacción en el presente cuando perseguimos nuestro siguiente deseo. Decimos: "Seré feliz cuando…". "Si simplemente…". Esos pensamientos indecisos son temores.

Tenemos que darnos cuenta de que nuestras falsas premoniciones y nuestras débiles expectativas nos roban nuestra felicidad del presente. Debemos descubrir que con fe, esfuerzo y sin miedos infundados, debemos ser sordos y sordas a determinados rumores para poder hacer cambios en el presente que den forma positiva a nuestro futuro.

La autora es educadora


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