El estado de incertidumbre en el que está sumido el país agrega un elemento de preocupación. Lo que sufre la comunidad es producto de la falta de prioridades claras y de los desaciertos por parte de una administración que se apresta a cumplir cuatro años y aún no encuentra el modo de organizar y ejecutar sus promesas de campaña. Problemas críticos como el transporte público, la Caja del Seguro Social, la inseguridad general, el desempleo y la corrupción gubernamental motivan desesperanza. A ello se suma una parálisis institucional grave, con un Ejecutivo aislado de la verdad, una justicia desconectada de la realidad, y una dirigencia política entrometida en todos los rincones del Estado. Indudablemente, el proceso electoral obligará al Gobierno a actuar, pero es seguro que de nuevo recurrirá a la improvisación. De cualquier forma, no se trata solamente de una fórmula política o de medidas de urgencia para enfrentar la aguda crisis; se requiere que Panamá encuentre su propia identidad como país independiente y sociedad nacional.
Hoy por Hoy 2003/08/31
31 ago 2003 - 05:00 AM