Se abre el hemiciclo legislativo y nuevamente los padres de la patria se desbocan, frente a la necesidad de escucharse ellos mismos y hacer el ridículo, al presentar proyectos de leyes, en su mayoría, innecesarios. Aparentemente, los legisladores han olvidado, o nunca han entendido, que su labor no es necesariamente crear más leyes; de esas hay bastantes en Panamá que además no se cumplen. Su tarea es interiorizarse de las necesidades y realidades del país y de su población, y desde allí crear estamentos y normas que permitan el aprovechamiento de las oportunidades para que el país se supere frente a los retos que impone el amenazante entorno en que vive su gente. Es incorrecto, entonces, medir la productividad de la Asamblea por el número de leyes que se crean. Muy por el contrario, la eficacia también depende de que los propios legisladores respeten las mismas leyes que ellos han creado. Razón tiene el nuevo presidente, Jacobo Salas, en decir que a la Asamblea hay que limpiarle la cara. De verdad que tendrá un trabajo difícil, sino imposible, que cumplir.
Hoy por Hoy 2003/09/03
03 sep 2003 - 05:00 AM