El escándalo del CEMIS estremeció hace 20 meses el andamiaje político y puso en peligro la institucionalidad democrática. Es uno de los episodios más lamentables de los últimos lustros, que agravó el descrédito de los tres órganos del Estado. Aún están en la retina nacional los fajos de billetes que mostró ante las cámaras de televisión el legislador Carlos Afú, expulsado posteriormente del PRD. Aseguró que el dinero provenía de sobornos que se le ofrecieron a legisladores para que aprobasen el contrato ley del CEMIS. Además se denunció que hubo chantaje para la ratificación legislativa de los magistrados Spadafora y Cigarruista, quienes habían sido propuestos por la Presidenta de la República. Las decisiones sobre un recurso y una vista fiscal sobre la materia interpuestos ante la Corte Suprema de Justicia vagan como almas en pena. Un proyecto de fallo fue rechazado. Uno de los recursos está en manos de Spadafora y el otro en las de su suplente, Cárdenas, protagonistas del escándalo. Sin fallos a la vista sobre estos asuntos tan graves, la justicia panameña acumula entredichos a su crónico descrédito.
Hoy por Hoy 2003/09/10
10 sep 2003 - 05:00 AM