Es un abuso la paralización de las clases que llevan a cabo los educadores de las escuelas públicas. La protesta perjudica directamente a los estudiantes y padres de familia y pone en peligro el cumplimiento del calendario escolar. Los organizadores de la protesta no han medido las consecuencias de su iniciativa antigubernamental, que busca presionar para reconducir a Juan Jované en el puesto de director general de la Caja de Seguro Social. Esta paralización prolongada abonará en el deterioro de la educación pública y en los obstáculos para imponer calidad al sistema, sobre todo en un periodo de tanta exigencia y competitividad. Los paros y la suspensión frecuente e injustificada de clases se encuentran entre los factores que han empantanado la educación pública. Mientras los padres les confían la enseñanza de sus hijos, los educadores optan por la estrategia fácil de no acudir a impartir clases para protestar contra el Gobierno. A pesar de que el año se encuentra en la recta final, aún el sistema público no ha completado el tercer bimestre, es decir la mitad del calendario escolar. La paralización de estos días hunde aún más la educación nacional.
Hoy por Hoy 2003/09/19
19 sep 2003 - 05:00 AM