La situación de la Caja del Seguro Social es cada vez más trágica. Ahora, mientras unos cuantos dirigentes sindicales debaten sobre la posibilidad de ir a un paro general mañana, martes, miles de personas necesitadas aguardan su turno para poder ser atendidas dignamente por funcionarios de una institución supuestamente llamada a salvaguardar la seguridad social de los panameños. Aunque la crisis que mantiene en vilo a jubilados y asegurados viene de hace muchos años, es notorio que la falta de previsión, la pésima administración y su caótica planificación han postergado una solución integral, aumentando así las listas de espera y empeorando la atención de pacientes. Los miles de nuevos nombramientos debieron servir para encontrar solución a los verdaderos problemas y no para satisfacer intereses políticos. Si de verdad este gobierno quiere pasar a la historia como de corte social, debe dejar de malgastar millones de dólares en trivialidades y comenzar a atender a los más necesitados. Las autoridades deben hacer un esfuerzo mayor para que la Caja vuelva a tener sentido práctico y efectivo en la vida de los panameños, y perspectiva de esperanza para las generaciones del futuro. De lo contrario, y aunque ella no lo quiera, dirán que lo que Arnulfo creó, Mireya lo destruyó.
Hoy por Hoy 2003/09/22
22 sep 2003 - 05:00 AM