Hoy por Hoy 2003/10/03

Declarar culpable en primera instancia a cuatro empresas harineras, luego de un lustro de largas incidencias, es, en esencia, un hito histórico porque el país sube un peldaño más en la lucha contra la cartelización del mercado. No obstante, el fallo de la jueza, al no permitir la legitimación de la CLICAC, podría enterrar para siempre la teórica posibilidad que tiene esta institución de exigir indemnización a favor de alguna persona perjudicada por prácticas monopolísticas. Además, pone en peligro la vital necesidad de que los agentes económicos que incurran en estas conductas sean obligados a pagar el monto del daño provocado por sus acciones. Mal podría la CLICAC vanagloriarse ahora y sentirse complacida cuando el resultado del fallo no se resume más que a un efecto moral, sin repercusiones directas y materiales al público consumidor. Una vez más, la justicia de los tribunales de comercio se queda corta y crea un precedente que, de repetirse o confirmarse, le cortaría el objetivo principal para el cual fue creada la CLICAC. Con fallos como este, se pone en duda la validez de una institución y la esperanza de un pueblo, que busca precios competitivos en los productos que consume.

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