En una lamentable y decepcionante decisión, la mayoría de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia declaró nulas las investigaciones efectuadas por el Ministerio Público sobre el caso CEMIS y ordenó el archivo del expediente. Con mejor criterio tres magistrados salvaron sus votos, por atendibles consideraciones jurídicas que deberán ser tomadas muy en cuenta en cualquier análisis del pronunciamiento de la Corte. Lo peor es que de acuerdo con la Constitución, se trata de una decisión final, definitiva y obligatoria. En síntesis, se ha cometido una suprema injusticia, precisamente pocos días después de que la embajadora estadounidense criticara severamente la inmunidad de los legisladores, que en la práctica se traduce en una especie de impunidad absoluta. Con ello se demuestra que las críticas estaban bien fundadas, por más que existan criterios interesados en negarlo con toda suerte de consideraciones impertinentes y sandeces que poco honor le hacen al talento y seriedad de quienes las profieren. Como suele decirse, es imposible tapar el sol con un dedo y ya el juicio ciudadano verá lo que hay que ver a través de toda la hojarasca jurídica y juzgará a los juzgadores con más preclaros criterios. ¿Qué tendrán que decir los candidatos a la Presidencia, a las legislaturas y los representantes del cuerpo diplomático acreditados aquí? Tal vez no tengan otro recurso que decir: tristemente, “así es Panamá”.
Hoy por Hoy 2003/10/07
07 oct 2003 - 05:00 AM