Ridículo papel hace el funcionario que trata de defender lo indefendible. Primero ocurrió con las declaraciones de la embajadora Watt, a la que luego tildaron de “non grata”. Ahora, recibe igual tratamiento el informe del BID que califica con “F” nuestro sistema educativo, el cual fue rechazado por la ministra del ramo, aduciendo que es un pase de factura. La realidad es que ambos casos han atinado en el blanco. ¿Quién pudiera negar, después del vergonzoso caso CEMIS, que la inmunidad lleva a la impunidad? ¿Quién pudiera rechazar el argumento de que la educación en Panamá es deficiente, si durante el año lectivo ha habido paros, directores despedidos, malos manejos administrativos y cierre de colegios? Agradecidas deben estar las autoridades educativas por las buenas intenciones del informe. Pero no, nuevamente le disparan al mensajero y desatienden el mensaje. La crisis del sistema educativo, debe abordarse con urgencia y con propuestas, porque los años pasan para generaciones de jóvenes que reciben una educación deficiente. Para mejorar la educación y remontar la pésima calificación es necesario apartar al sector educativo de la política criolla, que acarrea problemas que no corresponden ni a maestros ni a alumnos atender.
Hoy por Hoy 2003/10/10
10 oct 2003 - 05:00 AM