Son muchas las razones por las que el país requiere una asamblea constituyente y no una reforma constitucional por el método de dos asambleas. Ante la grave crisis institucional y política, sería irresponsable pretender generar un cambio con modificaciones superficiales o parches que sean producto de la inspiración de legisladores que están pensando más en su reelección que en los problemas del país. Pero la razón principal, como lo dice la Constitución, es que el poder público solo emana del pueblo y es éste quien debe renovar su representación para efectos de una nueva constitución, a través de constituyentes. De acuerdo con la ley, el juez institucional para juzgar a la Corte Suprema es la Asamblea Legislativa; sin embargo, en la actual coyuntura, este juez institucional no cuenta con las condiciones para cumplir con ese rol. Por ello, en defecto del juez institucional, entra en juego el juez natural; es decir, la ciudadanía, quien debe entonces emitir su voto y darle el claro mandato al gobierno entrante, el cual debe acatar la voluntad popular y abocarnos así a una asamblea constituyente. Si los legisladores ni siquiera han sido capaces de reformar su reglamento interno para crear una norma que los sancione o les descuente el salario cuando no asisten a su trabajo, ¿cómo vamos a delegarles la enorme responsabilidad de reformar nuestra ley fundamental, nuestra Constitución? Sin comentarios.
Hoy por Hoy 2003/10/15
15 oct 2003 - 05:00 AM