La controversia pública que han causado las ambiguas declaraciones de Martín Torrijos, en el sentido de que debería reformarse la ley de la Policía Nacional para permitirle al presidente de la República “optar por un civil o un miembro de la carrera policial” para la jefatura de los organismos de seguridad, revelan el peligro de opinar sobre materias que se ignoran. Hasta allí no hay problema alguno, pero hay quienes pretenden encontrar asidero en esas palabras para deliberadamente confundir a policías y a militares. Craso y peligrosísimo error. La formación y el entrenamiento de militares y policías son dos asuntos muy distintos; al militar se le enseña a ser soldado, a tratar con enemigos y a causarles el mayor daño posible; al policía se le entrena para tratar con personas a quienes la ley presume inocentes, hasta que se les declare culpables en un juicio con amplias garantías para defenderse, y siempre sin excederse en el uso de la fuerza, como la define el derecho interno y lo establecen las convenciones y tratados internacionales. Es imposible entrenar a un tigre para que se convierta en vegetariano.
Hoy por Hoy 2003/10/17
17 oct 2003 - 05:00 AM