La consolidación de la democracia es una cuesta larga y empinada. Diversos obstáculos se cruzan en el camino, porque el compromiso de gobernantes y gobernados, aun con el menos malo de los sistemas políticos, no es automático; esta íntimamente ligado a su transparencia y eficacia. En cuantiosas ocasiones hemos denunciado las piedras que interfieren en el correcto andar hacia el pluralismo: el irrespeto a la separación de poderes, la corrupción rampante, el nepotismo, las restricciones a la información pública, la ausencia de una cultura de rendición de cuentas, entre muchas otras. Hoy, sin embargo, tras el doble compromiso del Tribunal Electoral y el Organo Ejecutivo con unos comicios libres e imparciales, encontramos la oportunidad propicia para celebrar el simple hecho de que Panamá se encuentre en la senda democrática. El privilegio de poder mirar con suficiente distancia las rupturas del orden constitucional y la tranquilidad que ocasionan declaraciones que alejan al histórico fantasma de las irregularidades y el fraude electoral, son motivo de sosiego. El regocijo completo vendrá cuando el compromiso se extienda a otras áreas de la democracia, imprescindibles para el tramo de escalada que aún falta, ese que tiene en la cima al bienestar ciudadano.
Hoy por Hoy 2003/12/03
03 dic 2003 - 05:00 AM