La polémica en torno a la decisión ejecutiva de permitirle a la junta directiva de la Caja del Seguro Social (CSS) la contratación de agentes corredores de bolsa, para la colocación de los fondos de asegurados en los mercados de inversión, ha generado opiniones de funcionarios del Seguro, autoridades gubernamentales, dirigentes gremiales y muchas otras personas que culminan su argumentación diciendo que la medida viola la autonomía de la Caja. Lamentable error, que solo podría calificarse de ignorancia inexcusable, porque anteriormente se ha usado este mecanismo para la compra de deuda pública panameña y una buena cantidad de los dineros de esta institución han sido invertidos gracias a la acción de intermediarios financieros. Pero, si bien la medida de otorgar poderes ilimitados a la junta directiva de la institución tiene el propósito de flexibilizar y desburocratizar los trámites correspondientes, también es cierto que la medida introduce el elemento de la discrecionalidad, razón por la cual sus directivos deben tener los conocimientos suficientes para este tipo de transacciones, de forma que no pongan en peligro las futuras inversiones de la CSS. No se quiere volver a repetir escándalos de grandes proporciones como los que ya han caracterizado a los fondos la Caja. La crisis de la institución no está para tratamientos cosméticos, sino para soluciones integrales, que al parecer este gobierno no tiene las intenciones ni la voluntad política para implementar. Este decreto ejecutivo se puede comparar con la dosis de una aspirina para aliviar a un paciente moribundo de pulmonía.
Hoy por Hoy 2003/12/04
04 dic 2003 - 05:00 AM