Con la tropical consigna de “el golpe avisa” como bandera, la República se tambalea entre la ausencia de una cultura de prevención y la irresponsabilidad de quienes tendrían que rendir cuentas ante las tragedias y los desastres. Un estadio con insuficientes vías de acceso que sirvió de escenario para la pérdida de una vida humana y un Ministro de Obras Públicas que asegura que el muro del Corredor que se desplomó sobre tres niños era una “estructura segura”, son ejemplos diáfanos de la fatalidad que lleva intrínseca esta mentalidad que nos condena al subdesarrollo. Pero el listado de lo inaudito se incrementa ahora con las declaraciones del Ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona, de que el cierre del aeropuerto de Tocumen por una falla en el sistema eléctrico en las luces de la pista de aterrizaje, “no representó ningún problema”. Las rutas canceladas, los vuelos retrasados, las pérdidas materiales, el impacto del incidente en la imagen del país y la angustia de cientos de pasajeros que sobrevolaron el aeropuerto por horas, en medio de la incertidumbre, al parecer, no le quitan ni un minuto de tranquilidad al plácido miembro del gabinete. Ante el asombro, cabe preguntarse: ¿Cuál sería su opinión, si las mismas circunstancias hubiesen ocasionado un accidente aéreo? Esas son precisamente las actitudes que lesionan, no solo la posición internacional de Panamá, sino, sobre todo, cualquier vestigio de seguridad ciudadana y asunción de responsabilidades políticas en este país.
Hoy por Hoy 2003/12/18
18 dic 2003 - 05:00 AM