Resulta una burla al pueblo panameño que los legisladores quieran -una vez más- aprobar cuantos proyectos de ley puedan en un par de sesiones maratónicas al final del periodo legislativo. La principal responsabilidad de un legislador es asistir a su trabajo para legislar en representación de sus electores. Ya es costumbre que tanto las comisiones como el pleno dejen de sesionar por falta de quórum; sobre todo ahora que están en campaña. Hoy, cuando solamente faltan dos días para que finalice el período legislativo -luego de las vacaciones de seis días- estos señores pretenden discutir proyectos de ley tan controversiales como el de fomento industrial y el de Howard, entre otros. Independientemente de si se aprueban o no, estos son temas que requieren análisis y discusiones profundas, no debates superficiales al compás de los bostezos y caras largas. Qué falta de seriedad. ¿Y el proyecto de reformas al reglamento interno de la Asamblea? ¿El proyecto que crea el Parque Nacional Coiba? ¿El proyecto de reformas a la ley de transparencia? Estos parecen ser temas de menor importancia para los legisladores ya que quedarán para el próximo año, otra vez. Qué buen mensaje le enviarían al país si se quedaran hasta la medianoche debatiendo y aprobando el proyecto de ley que permita descontarles salario por sus ausencias o eliminando los injustificados privilegios que tienen. No asisten a la Asamblea, algunos están envueltos en casos de corrupción, tienen inmunidad, dejan todo para última hora, y encima el pueblo les paga 10 mil dólares. Y a partir del 2004 ya no serán 71, sino 77. Qué pena.
Hoy por Hoy 2003/12/30
30 dic 2003 - 05:00 AM