Desde su creación en 1990, se buscó que la Policía Técnica Judicial (PTJ) sirviera como un organismo de investigación para coadyuvar con el Ministerio Público y el Organo Judicial en la administración de justicia. Sin embargo, la institución ha estado sometida a una serie de vaivenes que han afectado su verdadera misión. Por ella ya han pasado siete directores, pero si se hubiese cumplido con los periodos respectivos, este número no habría llegado a tres. Aparte de ello, la PTJ ha sido sacudida por una serie de escándalos que involucran desde funcionarios administrativos hasta detectives. El cobro de coimas, abuso de autoridad y extorsiones han marcado esta institución que, sin embargo, Rodolfo Aguilera –quien acaba de dejar el cargo para desempeñarse en la vida privada– intentó enmendar. Medio centenar de destituciones y una cantidad similar de traslados fue el resultado preliminar del proceso de depuración que emprendió Aguilera para erradicar de entre sus filas a elementos ligados a sicarios y que acentuaban la corruptela en esta institución. Hace dos días se estrenó un nuevo director, Jaime Jácome, quien políticamente está ligado al actual gobierno. En aras del profesionalismo que le debe caracterizar y para tranquilidad de todos, Jácome debe continuar con este proceso de limpieza, promover la investigación profesional y marcar distancia de la política partidista, más aun cuando la contienda electoral empieza a calentarse. La ciudadanía y la ley así se lo exigen.
Hoy por Hoy 2004/01/03
03 ene 2004 - 05:00 AM