Nacido tras los acuerdos de paz para superar la guerra civil de la región en la década de los 80, el Parlamento Centroamericano, empero, se ha desviado de esa misión. En su lugar, se ha convertido en un refugio de políticos retirados o con problemas con la justicia. Ejemplos hay varios. Los ex presidentes hondureños Rafael Leonardo Callejas y el desaparecido Carlos Roberto Reina evitaron juicios en su país sobre su gestión presidencial, debido a la inmunidad que les otorgaba una banca en el organismo regional. ¿Con qué interés el ex presidente Ernesto Pérez Balladares busca un segundo periodo en el Parlacen cuando en sus cinco años en el organismo sólo asistió un par de veces? El único motivo parece ser la investigación que le adelanta la Contraloría por supuesto enriquecimiento injustificado. Aparte de la inmunidad, el Parlacen nos cuesta 1.7 millón de dólares anuales. Frente a esta realidad es conveniente que los candidatos presidenciales prediquen con el ejemplo. Todos se han pronunciado a favor de una lucha frontal contra la corrupción. Siendo ello así, deben promover a lo interno de sus partidos o alianzas la no postulación de candidatos al Parlacen. No hacerlo significa patrocinar un organismo que solo desean mantener con el ánimo de servirse de él en el futuro, y a la vez corroboraría que el compromiso que tienen de cero corrupción es mera demagogia. En sus manos está predicar con el ejemplo. ¿Qué esperan?
Hoy por Hoy 2004/01/04
04 ene 2004 - 05:00 AM