La transición del autoritarismo a la democracia exige, en ocasiones, que una nación aplace aquellos juicios traumáticos que pudiesen complicar el ambiente requerido para la construcción de nuevas reglas del juego. Pero, el paso del tiempo trae consigo el convencimiento de que la consolidación del sistema político no tendrá lugar sin el grado de confianza en las instituciones y la progresiva reconciliación social, que sólo se alcanzan con la búsqueda de la verdad sobre aquellos hechos tristes e históricos, que se dejaron en remojo en aras de la democratización. Es una cita ineludible a la que Panamá asiste fortalecida ahora por el histórico precedente sentado por la Sala Penal de la Corte Suprema, en cuanto a la no prescripción del caso del homicidio del dirigente sindical José del Carmen Tuñón. Nuestros tribunales se acercan cada vez más al reconocimiento del principio de la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad, que ya ha sido reconocido por el derecho internacional en materia de derechos humanos. A pesar de los agrios debates y recuerdos que suelen acompañar estos procesos, es indispensable comprender que la verdad se ve enaltecida por las herramientas que facilitan la consecución de la justicia, y que solo por medio de ella, crece y se fortalece la democracia.
Hoy por Hoy 2004/01/07
07 ene 2004 - 05:00 AM