Son preocupantes para los panameños los resultados que arroja un estudio realizado por el Instituto de Análisis Especializado de la Universidad de Panamá. Respirar el aire contaminado de la ciudad de Panamá causa graves perjuicios a la salud, y nuestro país sobrepasa los parámetros exigidos por la Organización Mundial de la Salud. Los niveles de contaminación que generan los gases tóxicos emitidos por los automóviles alcanzan un 70%, cuando el límite permitido es 50%. El problema es serio y hay que atenderlo. Los seres humanos tenemos derecho a la salud, a una vida digna y a un medio ambiente sano, tal como lo reconocen convenciones internacionales de las que Panamá es signataria; y corresponde a las autoridades –en este caso la Autoridad Nacional del Ambiente, el Ministerio de Salud y la Asamblea Legislativa– establecer los marcos legales y controles necesarios para que no sigamos contaminando el aire que respiramos. Las pequeñas partículas que entran a nuestros pulmones producto de esta contaminación son responsables de desórdenes respiratorios, cardiovasculares y el asma, siendo los niños y ancianos los más vulnerables. No se ha implementado la Ley. No. 36 que establece que cada auto debe portar un catalizador y mucho menos hay supervisión. Si no colocamos la salud de los habitantes como prioridad ante cualquier proyecto de desarrollo nacional, estaremos caminando en la dirección equivocada.
Hoy por Hoy 2004/01/08
08 ene 2004 - 05:00 AM