Independientemente del contenido de la declaración de la Cumbre de las Américas o el resultado de las diferentes reuniones bilaterales sobre los alcances y la utilidad de los acuerdos de libre comercio, la presidenta, Mireya Moscoso y su equipo de ministros que la acompaña en Monterrey, no pueden darse el lujo de desaprovechar esta gran oportunidad que se le presenta al país y deben cuanto antes adoptar una posición firme y estratégica que los guíe en la ronda de negociaciones con los Estados Unidos. El objetivo principal de un TLC con la mayor potencia mundial debe servir para remontar el bajo crecimiento económico que ha experimentado este país en los últimos años y propiciar el bienestar de todos los panameños. Pero hasta ahora ha sido evidente el rechazo de algunos sectores productivos nacionales por los subsidios agrícolas de EU que tienen una fuerte incidencia en su oferta exportable y causan severos perjuicios a los que no utilizan ese tipo de práctica de comercio desleal. Este punto debe estar en la agenda de la presidenta en México, ya que los subsidios generarán elevados costos a nuestros productores, que no disponen de recursos fiscales ni tecnológicos para responder con la misma política proteccionista. No hay duda de que un TLC con EU es conveniente para Panamá, porque impulsará el desarrollo, estimulará la inversión y aumentará las exportaciones. Pero para concretarlo, se requiere el trabajo conjunto de todos –productores, autoridades y negociadores– orientados hacia salvaguardar nuestros propios intereses por encima de especulaciones políticas y coyunturales.
Hoy por Hoy 2004/01/13
13 ene 2004 - 05:00 AM