Existen estudios comprobados en la industria de riesgos y de responsabilidades civiles de que por cada accidente fatal de trabajo ocurren 30 accidentes graves y 300 leves. Igualmente, está demostrado en la ciencia de la salud ocupacional que los accidentes de trabajo no ocurren por simple casualidad, sino que obedecen a una causalidad. No escapa de la realidad nacional que en los últimos años han aumentado los accidentes fatales en la industria de la construcción y que, en parte, se deben, tal como lo denuncian los trabajadores, a la falta de seguridad para ellos. Indudablemente que las muertes en estas circunstancias causan conmoción y tristeza entre los familiares, patronos y compañeros de trabajo, pero es importante para cambiar esta tendencia ascendente en los accidentes que las autoridades, empresarios y trabajadores tomen conciencia de la situación. Es por eso que resultan contraproducente – y hasta increíbles – las declaraciones del director de la CAPAC cuando señala que no hay caos en la construcción al citar un estudio que indica que por cada millón de dólares que se invierte se produce –en promedio– una muerte, y que en Panamá se han invertido 930 millones de dólares y solo han muerto 14 obreros. En otras palabras, de acuerdo con la CAPAC, las muertes en la industria de la construcción están en déficit. El solo hecho de que se haya insinuado esta desfachatez demuestra una falta de sensibilidad y merece el mayor de los reproches. Por lo visto, y con esa actitud triunfalista, ¿qué pueden esperar los trabajadores? ¿Que sigan cayendo las grúas, derrumbándose los muros, desplomándose los ascensores o desprendiéndose los aleros? ¡Pobre país en el que vivimos!
Hoy por Hoy 2004/01/22
22 ene 2004 - 05:00 AM