Las negligencias y la inseguridad en el Hospital Santo Tomás están a la orden del día. Primero, se fuga un peligroso reo solicitado en extradición por Estados Unidos, en medio de una balacera y frente a una gran cantidad de pacientes que esperaban ser atendidos. Luego, el pasado martes en la sala de espera del cuarto de urgencias, un paciente de 72 años que no fue atendido a tiempo, murió sentado en su silla. Estos ejemplos no son más que un monumento a la “burrocracia” que se vive en el Hospital Santo Tomás. Es inconcebible que luego de una inversión de más de 60 millones de dólares en mejoras y remodelaciones a las instalaciones del llamado elefante blanco, la atención siga siendo tan deficiente y la falta de seguridad sea su nota principal. A pesar de todas estas inversiones, el hospital adolece de las mismas fallas que tanto fueron criticadas por sus usuarios y muestra, además, una insensibilidad de los que allí laboran. Es evidente que el paciente no murió como resultado de un procedimiento de urgencia; simplemente no lo atendieron, a pesar de que en ese turno había suficientes galenos para hacerlo. Es una lástima que una de las prioridades de este gobierno y luego de las erogaciones para mejorarlo y subirlo de categoría, los propios médicos y enfermeras, con estas actitudes, lo que hagan es que la gente perciba que este hospital le hace daño a la salud de los panameños.
Hoy por Hoy 2004/01/23
23 ene 2004 - 05:00 AM