No hay que perder de vista que Panamá, como nación en busca de su progreso y reconocimiento en el mundo de las relaciones comerciales, tiene una larga lista de asignaturas pendientes relacionadas con su objetivo de formalizar tratados de libre comercio con el resto de las naciones del hemisferio. Pero mientras la presidenta y sus adláteres se la pasan haciendo politiquería, no se presentan a la opinión pública las directrices y criterios que deben servir de base en las próximas negociaciones para un TLC con Estados Unidos. Un gobierno que carece de rumbo y orientación en importantes temas de políticas públicas como la seguridad social, el desempleo, la corrupción, las fallas en la justicia y los servicios públicos, entre otros, no puede esperar una rápida solución en el asunto del TLC. Para ello requiere analizar cuidadosamente cada uno de los temas y discutirlos con todos los sectores, para presentarlos luego con objetivos claros y definidos a la contraparte. Eso demuestra seriedad como país. La presidenta, en vez de dejarse llevar por los acontecimientos político-partidistas, debe centrar su gestión en este importante asunto y evitar –con el ánimo de aprobar el TLC antes que culmine su gestión–, caer en improvisaciones, porque eso significaría un desastre. Recuerde señora presidenta, usted es la presidenta, no una candidata.
Hoy por Hoy 2004/01/30
30 ene 2004 - 05:00 AM