Las malas decisiones crediticias en el proceso de otorgamiento de préstamos por parte del Banco Nacional de Panamá (BNP) originaron una situación de alta vulnerabilidad, que pone a la principal institución financiera del Estado en un mal negocio de más de 72 millones de dólares. Las últimas transacciones multimillonarias hechas por el banco, a sectores de alto riesgo, han sido cuestionadas y motivo de escándalo porque al parecer las lecciones de los préstamos a los transportistas no han sido aprendidas. El BNP actuó irresponsablemente, poniendo en riesgo su situación financiera para resolver problemas coyunturales al Gobierno. Preocupa la discrecionalidad que utiliza la actual junta directiva, que debido al respaldo solidario del Estado, que establece la ley, podría afectar los intereses financieros de toda la Nación panameña. Otro aspecto crítico es la supervisión que debe ejercer la Superintendencia de Bancos en todas estas operaciones bancarias. Una última cuestión tiene que ver con quién pagará estos préstamos malos: obviamente será el pueblo, quien verá aumentar, una vez más, su carga por las malas decisiones que toman los irresponsables gobernantes por incapacidad e ignorancia. Esta situación obliga a multiplicar los controles de la gestión financiera del BNP para que ofrezca al sistema la seguridad bancaria. Todos estos aspectos obligan a multiplicar los mecanismos tendientes a controlar al máximo la gestión financiera del BNP que se vislumbra, más que destinada a brindar una seguridad al sistema, a desprestigiar una de las mayores fortalezas, cual es la solidez del sistema bancario panameño.
Hoy por Hoy 2004/02/09
09 feb 2004 - 05:00 AM