La presidenta de la República y el procurador general de la Nación tienen muchas cosas en común. Por ejemplo, ambos se quejan de que La Prensa los ataca desde que asumieron sus cargos. Nada más lejos de la verdad. La Prensa no los agrede a ellos, sino que divulga acerca de sus actuaciones. Nuestra misión como medio informativo es decir la verdad con objetividad y precisión. Aunado a ello, desde nuestro nacimiento, hace 23 años, asumimos el compromiso de luchar contra la corrupción, la pobreza y la ineficiencia, así como en la promoción del crecimiento económico y la democratización de nuestro país. Si dentro de la lucha por estas bases fundamentales que representan la razón de ser de La Prensa, la actuación de ciertos funcionarios –llámese presidente de la República o procurador de la Nación– no se ajusta a los parámetros acordes con la defensa de estos principios, es nuestra obligación denunciarlos, y así se ha hecho. En el caso particular de estos dos funcionarios, quienes se deben al pueblo, es harto conocido su menosprecio por la lucha contra la corrupción. La primera porque obstaculiza la transparencia en la administración pública y el segundo porque se niega a cumplir con su mandato constitucional de investigar de oficio las denuncias de corrupción y, en los casos en que hay una acusación, el caso termina sin ninguna trascendencia. Es obvio entonces que ambos funcionarios representan un obstáculo en el perfeccionamiento de nuestra democracia. Afortunadamente hay otro elemento que tienen en común: a los dos se les vence su período este año.
Hoy por Hoy 2004/02/12
12 feb 2004 - 05:00 AM