Numerosos episodios de violencia e irregularidades de diversa gravedad ocurren a menudo dentro de las cárceles del país, lo que pone de manifiesto que esas instituciones en vez de ser centros de reeducación y reinserción, se han convertido en sitios peligrosos. El descubrimiento de una red donde están involucrados policías, abogados y familiares de los reclusos, no debe sorprender a nadie. Ya anteriormente se ha divulgado que en las cárceles hay bandas que controlan espacios y cometen todo tipo de delitos. No es la primera vez que se hacen estos allanamientos y se encuentran armas, celulares, drogas y otros implementos. Lo que sorprende es que, por primera vez, las autoridades aceptan que hay involucradas unidades de la policía, reflejo de la seriedad del problema. Los presos solos no podrían adquirir drogas y los demás artículos que les son vedados sin el padrinazgo de los carceleros, quienes han hecho de esto un negocio. Los reos son dirigidos para que se conviertan en clientes cautivos y aquel que se rehúsa es víctima de los atropellos. Por eso, no solo es indispensable mejorar los sistemas de vigilancia interna en las celdas y la reeducación de los presos, sino meter en la cárcel a los propios carcelarios que sean sorprendidos en estas andanzas.
Hoy por Hoy 2004/02/21
21 feb 2004 - 05:00 AM