La calidad de vida de una sociedad depende de muchos factores, entre los cuales se destacan la seguridad y la tranquilidad. Y es que la vida misma de un país gira en torno a las infraestructuras que contribuyen a facilitar las cosas, y no basta con que los gobernantes divulguen o publiciten que han construido carreteras, corredores o puentes, si estos no resuelven las necesidades y brindan la tranquilidad y seguridad que desea la comunidad. Peor aún, cuando parte de estas construcciones colapsan por la falta de planificación o mantenimiento, causando molestias y descomunales tranques. Y esta no es la primera vez que el tramo de Costa del Este del Corredor Sur se hunde. Hay que recordar que esa área fue un manglar y perteneció a un vertedero de desechos, por lo que se requería –para convertirlo en corredor– de un proceso especial de compactación y la utilización de materiales de la mejor calidad posible. Sin duda, estas deficiencias ponen en peligro las vidas de los ciudadanos y obligan a que el Gobierno inicie una inspección para determinar si la estructura del tramo no se ha deteriorado con el pasar de los años al punto de representar un peligro para los que circulan por allí. También es oportuno recordar a las autoridades competentes que ya es hora de solicitar una auditoría integral a las finanzas de los corredores, con el fin de que la ciudadanía conozca hasta cuándo seguirá pagando los altos peajes y en qué condiciones los responsables entregarán esas carreteras al término del contrato.
Hoy por Hoy 2004/03/10
10 mar 2004 - 05:00 AM