Frente al dolor por la horrorosa tragedia ocurrida ayer en Madrid, es admirable constatar la determinación de la España democrática por defender su Constitución y repudiar la violencia terrorista, mientras llora y se solidariza con las víctimas y sus familias. Ante la locura asesina se imponen la serenidad, la unidad y la firmeza del pueblo español –y de la comunidad internacional– en la lucha contra el terrorismo, así como el absoluto y contundente rechazo a los intentos de quienes quieren imponer su verdad por la fuerza y con la sangre de inocentes. Durante su mensaje al pueblo español, el rey Juan Carlos no dejó lugar al pesimismo al señalar que “el terrorismo nunca conseguirá sus objetivos”. Por ello, pidió enfrentarlo, “dentro del Estado de derecho y por encima de las legítimas diferencias de opinión”. El mensaje es especialmente relevante frente a las elecciones del próximo domingo que, seguramente, serán aprovechadas por el pueblo español para reafirmar su talante democrático y determinación por defender las libertades y el derecho a decidir. España sufre la crueldad terrorista desde hace ya décadas. La diferencia del brutal atentado de ayer –además de ser el más trágico de todos– es que ahora el mundo entero sabe que la insensata violencia de los intolerantes puede ocurrir en cualquier lugar del planeta. Por ello, es absolutamente irrelevante si los autores son miembros de ETA o de Al Qaeda. Se trata de terroristas y su lenguaje es el mismo. Que quede muy claro que el mundo no acepta el diálogo con el terrorismo y la única alternativa es rechazarlo.
Hoy por Hoy 2004/03/12
12 mar 2004 - 05:00 AM