Aunque la defensa de los consumidores es una de las banderas más agitadas en los últimos tiempos, el ejercicio pleno de sus derechos todavía dista de alcanzar un nivel respetable. Lograrlo debe ser un objetivo central de la sociedad, respaldado con firmeza por las autoridades. Así, pese al crecimiento de las asociaciones de consumidores y a la creación de algunas instancias estatales para arbitrar en los conflictos, el ejercicio de los derechos aún no es pleno. Teniendo en cuenta la morosidad con que funciona la justicia y su costo, no es de extrañar que la gente desista de iniciar reclamos judiciales cuando lo reclamado no supera un monto razonable. De este modo, se abona a la cultura de las prácticas comerciales abusivas que no tienen sanción ni, por tanto, incentivos para ser modificadas por hábitos de comercialización más sanos. Sin embargo, poco a poco va creciendo la conciencia de la necesidad de hacer respetar los derechos, para cuya afirmación resulta vital que se extiendan los instrumentos que la hagan posible. Porque, como coinciden funcionarios y asociaciones de consumidores, la actitud de no reclamar se debe a que la gente no conoce los mecanismos y los lugares a los que debe dirigirse. Lo ideal es que los consumidores tengan más información y tomen las denuncias como un arma de defensa, para que comerciantes y empresas se cuiden más ante las posibles sanciones.
Hoy por Hoy 2004/03/15
15 mar 2004 - 05:00 AM