La cancelación para participar en el último debate por parte de dos candidatos a ocupar el solio presidencial pone de manifiesto la ausencia de credibilidad y palabra que invade a la clase política panameña. Además de ser un acto de total irresponsabilidad y desaire para los electores, se constituye en una muestra más de que para éstos es más importante conservar su condición de supuestos favoritos dados por las encuestas, que honrar la palabra empeñada en aras de la transparencia que reclama la sociedad. Los candidatos que cancelaron su participación parecen olvidar que es un derecho de todos los ciudadanos el conocer con lujo de detalles todo lo relacionado con sus propuestas, al igual que su capacidad de reacción cuando son cuestionados por sus adversarios. Rehuir este intercambio de ideas es contravenir la corriente democrática del rejuego de ideas y propuestas que permitan una elección a conciencia. No hay justificación alguna para desatender esta invitación, ni siquiera cuando arguyen supuestas campañas sucias. ¿Dónde queda el compromiso previamente adquirido? Si así actúan ahora en campaña, cuando las promesas -muchas de ellas irrealizables- están a la luz del día, ¿qué se puede esperar cuando asuman el poder y todo lo prometido quede en un triste recuerdo? Estos comportamientos y candidatos presagian malos tiempos para Panamá.
Hoy por Hoy 2004/04/20
20 abr 2004 - 05:00 AM