James Carville, uno de los principales asesores políticos de Bill Clinton en su campaña a la presidencia de 1992, le recordaba a su candidato en cada oportunidad cuatro simples palabras: “Es la economía, estúpido”. El crecimiento espectacular de la economía panameña durante el primer trimestre del año, es asombroso por varias razones. Quizá la más extraordinaria sea la rapidez con que se produjo el resultado, menos de tres semanas después del cierre del trimestre. Esta increíble hazaña de recopilación de datos estadísticos bate cualquier récord previo de agilidad para una gestión gubernamental. A 10 días de las elecciones, no cabe la menor duda de que las cifras económicas positivas fueron aprovechadas para fines políticos. Y es que 876 millones de dólares en crecimiento de producto interno es la mejor donación que ha tenido la campaña oficialista hasta el momento, y el último impulso que podría dar esperanzas de victoria a su rezagado candidato. Pero con información pública disponible solo hasta el mes de enero, no hay manera que firmas independientes puedan corroborar la información oficial. La motivación política y la falta de transparencia en el manejo de información tan crítica como el crecimiento de la nación motivan como consecuencia, cuestionar la exactitud de las cifras. El gobierno difícilmente podrá cambiar su mala percepción ante un pueblo votante, utilizando tales tácticas propagandistas. La generación de riqueza tiene que ser real. Recuerden, es la economía, estúpido.
Hoy por Hoy 2004/04/23
23 abr 2004 - 05:00 AM