Decir que el terrorismo requiere una guerra para combatirlo, antes que deslegitimar a los terroristas, complica la búsqueda de la solución. Tan equivocados están los extremistas como los gobiernos que han utilizado la lucha contra ellos como instrumento político. Bush, Blair y muchos otros están empleando la lucha contra el terrorismo para sus propios fines políticos, y están jugando con la fecha del 11 de septiembre en propagandas, campañas y en discursos proselitistas. Lo que se necesita es modestia y tolerancia por parte de los políticos y un amplio debate mundial sobre cómo manejar este flagelo. Hay que hacer el trabajo de inteligencia, pero también hay que entender qué atrae a la gente a unirse a Al Qaeda. Esta ya no es una organización de fanáticos; es una idea que conecta una red de grupos independientes diseminados por todo el mundo. El terrorismo es real y necesita el despliegue de todo nuestro conocimiento y razonamiento para determinar cómo se ha convertido en una maquinaria de exterminio moderna. La invasión de Irak no se puede justificar en términos de la guerra contra el terror, así como tampoco los bombardeos a la población civil en otros países. Podrán continuar haciéndolo, pero a riesgo de neutralizar la iniciativa de quienes quieren combatir el terrorismo desde sus raíces.
Hoy por Hoy 2004/04/24
24 abr 2004 - 05:00 AM