En general, los equipos estratégicos de campaña preparan a sus candidatos para que sean un producto fácil de vender al electorado. Sin embargo, lo que los votantes realmente quieren es un candidato que posea una personalidad definida, con virtudes y rasgos que representen decencia y generen confianza al país. Este perfil particular de un candidato debe ser considerado como un modelo aplicable a todas las elecciones. Al respecto, el prestigioso escritor y periodista Carlos Alberto Montaner señaló recientemente que los líderes no se consagran en virtud de sus grandes ideas o propuestas, sino que se engrandecen en las mentes de los pueblos por su imagen y personalidad. Por ello, considera que el candidato ideal para nuestro país, donde abunda la corrupción y el desencanto hacia la clase política, debe tener prudencia, compasión, firmeza, cordialidad cívica, integridad y honestidad. Igualmente sus rasgos sociológicos deben incluir sentido común, autoridad y humildad, y elementos básicos como solidez intelectual, experiencia y capacidad de comunicación. Buscar otras cualidades en los candidatos significaría tener que resignarse nuevamente a sufrir por la mediocridad y la sinvergüenzura de los gobernantes durante cinco años más. Y el pueblo panameño no se merece eso.
Hoy por Hoy 2004/04/25
25 abr 2004 - 05:00 AM