Hay razones para pensar que, en el crucial problema del desempleo, los panameños están sumidos en un error general. Además, en ninguna discusión y en ninguna propuesta de los candidatos presidenciales se ha contemplado una regla elemental: solo se puede disminuir el desempleo si existe un crecimiento real en productividad y en mano de obra. Y el problema está en que para que haya crecimiento tiene que haber mercados y el nuestro es muy chico. Por eso es necesario irrumpir en el mercado mundial, a través de una política industrial coherente y una promoción efectiva de exportaciones. No se trata solo de firmar acuerdos de libre comercio; si no se desarrollan productos con alto valor agregado no habrá nada que vender al mundo. No se puede competir con manufacturas simples; jamás Panamá tendrá mano de obra tan barata como Tailandia, Indonesia y, en especial, China, que tiene 600 veces más habitantes, con un ingreso per cápita 15 veces inferior. El empleo no se fabrica con promesas de campaña ni se crea por decreto o por ley. Se logra a través de una verdadera estrategia de crecimiento, lo cual no es una tarea fácil. No puede hacerla el sector privado solo, ni puede hacerla el Estado solo. Hace falta una alianza entre ambos. Por eso, la clave del éxito para el desarrollo del empleo es que el próximo gobierno tienda el puente entre todos los sectores económicos y promueva las condiciones para la distribución de la riqueza.
Hoy por Hoy 2004/04/26
26 abr 2004 - 05:00 AM