En las postrimerías de la campaña política, a escasos días de las elecciones, no faltarán los largos discursos y las frases célebres para destacar la imagen y credibilidad de cada candidato. En efecto, si nos remontamos a la historia de la política, queda claro que la oratoria y el discurso eran, ya en tiempos de Agora y del Imperio Romano, una herramienta de estrategia política esencial. Nacía así el marketing político como una disciplina fundamental para conquistar al electorado. Pero fue en 1952, cuando el general Eisenhower se convirtió en el primer candidato presidencial en apelar a los servicios de una agencia de publicidad, la BBDO, y creó uno de los eslóganes más recordados en publicidad política, el pegadizo “I like Ike”. Desde entonces, las campañas electorales se han sistematizado cada vez más, incorporando técnicas modernas y sofisticadas, instrumentos de medición, análisis y difusión. Lo cierto es que, en los equipos de campaña, participan ejércitos de elaboradores de discursos, asesores de imagen y comunicadores sociales. Estos se apoyan fuertemente en numerosas acciones publicitarias y gran abundancia de promoción electoral. Verdaderamente, son épocas de logos, llaveros, gorras y camisetas. Pareciera que la imagen de los candidatos, tanto ganadores como perdedores, han desembarcado en la comunidad con toda intención de quedarse.
Hoy por Hoy 2004/04/27
27 abr 2004 - 05:00 AM