El hecho de que en las próximas elecciones a más de cinco mil policías se les impida ejercer su derecho al sufragio, porque las nuevas disposiciones electorales establecen que no se pueden registrar en cualquier centro de votación, como se hacía antes, representa una burla a sus derechos ciudadanos. Ya no solo son los privados de libertad o los panameños residentes en el extranjero quienes no pueden votar; ahora se suman los miembros de Fuerza Pública que hacen rondas y realizan trabajos de vigilancia fuera del área designada en el padrón. Los autores intelectuales de este exabrupto merecen el premio a la imbecilidad. Los policías son ciudadanos comunes y corrientes y no tienen la culpa de las diferencias que puedan existir entre los escalafones y el resto de la tropa. Es importante que los policías hagan uso de su derecho y que la institucionalidad de la Policía sea preservada. Por eso llamamos la atención a los altos mandos para que mantengan la observancia de la ley y velen por el cumplimiento de la Constitución. En las vísperas de una elección no debe haber la más mínima excusa para los cantos de sirena de los políticos tradicionales que han utilizado la institución para usurpar, mantener y abusar del poder. Cuando el don de mando se pierde, el policía puede sobrepasar a la oficialidad por falta de idoneidad para el ejercicio de sus funciones.
Hoy por Hoy 2004/04/28
28 abr 2004 - 05:00 AM