Las impactantes imágenes que han recorrido el mundo mostrando los abusos cometidos por soldados estadounidenses y británicos contra prisioneros de guerra en Irak, no dan cabida para interpretaciones ambiguas: la coalición que invadió bajo la bandera de la libertad y defensa de los derechos humanos, ahora es la que somete a sus enemigos a las mismas torturas que sufrían bajo el régimen de Sadam Husein; qué irónico. La cárcel es la misma en la que el ex dictador torturaba a sus opositores; ahora solo han cambiado los protagonistas. La situación ya era complicada -761 soldados estadounidenses muertos- cuando se dieron a conocer las fotografías y videos; ahora, la coalición enfrenta su peor crisis. Las aberraciones cometidas por estos soldados aumentan el peligro que se cierne sobre la paz mundial, ya que no hacen más que alimentar el sentimiento de odio hacia Occidente, constituyéndose en una gran ayuda para los grupos fundamentalistas. Más grave aún, el apoyo que han recibido los Estados Unidos y Gran Bretaña en esta guerra de parte de importantes aliados, se podría debilitar. Al ver las horribles imágenes, comprendemos el porqué de la férrea oposición del gobierno de Bush a ratificar el Estatuto de Roma y someterse a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, que fue creada precisamente para juzgar a las personas que cometan crímenes de lesa humanidad y de guerra. Es necesario que el desprecio que los Estados Unidos ha demostrado por el derecho internacional, por lo menos sea apaciguado con sanciones ejemplares para quienes han atentado contra los derechos humanos.
Hoy por Hoy 2004/05/10
10 may 2004 - 05:00 AM