Los delitos electorales deben ser investigados hasta las últimas consecuencias, e instamos a las autoridades a que así lo hagan, sin contemplaciones. Sin embargo, lo que resulta una burla para la ciudadanía es que en este país, tanto el Fiscal Electoral como el Contralor, se hayan acostumbrado a ventilar expedientes, pruebas y alegatos a través de los medios de comunicación, exponiendo a todos los panameños a una especie de Corte del Pueblo. ¿Será que la politización de nuestro Organo Judicial ha llegado a tal punto que hasta las más altas autoridades prefieren convertir la escena pública en un salón de audiencias antes de confiar en la justicia, cuya carencia de independencia e imparcialidad es grave? Y esta no es la primera vez que vemos estos entretenidos espectáculos, que cada vez son más comunes en nuestro medio. Tanto el Contralor como el Fiscal Electoral son profesionales del derecho y, por ende, deberían hacerle honor a la regla de oro del comportamiento ético de la abogacía: no ventilar los casos públicamente. Los medios tienen el deber y el derecho de informar sobre todo lo que sea de interés público, y lo seguiremos haciendo; pero, qué grato sería estar divulgando información sobre procesos judiciales y fallos que condenen a funcionarios y particulares corruptos, en lugar de tener que someternos a las vergonzosas actuaciones de nuestras autoridades, en vivo y a todo color. Ojalá los juzgadores no se dejen influenciar por quién tiene mejor dominio escénico y, por el contrario, reciban las denuncias, valoren y condenen a quienes hayan violado la ley.
Hoy por Hoy 2004/05/11
11 may 2004 - 05:00 AM