El mundo está lleno de contrastes y contradicciones. Por un lado, esta semana se celebró el Día Mundial de la Biodiversidad, fecha en que se destaca la abundancia y el equilibrio natural de las diferentes especies del planeta Tierra y donde la humanidad debe mostrar su respeto por todo lo que le rodea y sostiene. Pero, por otro lado, están las contradicciones, porque precisamente esta semana entraron más de 50 personas, con machetes en mano, a talar ilegalmente un número importante de árboles del Parque Nacional Volcán Barú, reconocido por la comunidad internacional por su alta biodiversidad. Esta acción merece el reproche no solamente contra el Gobierno Nacional, que sigue empecinado en construir una carretera cuyo estudio de impacto ambiental ya fue rechazado por la Autoridad Nacional del Ambiente, sino por la total indiferencia que muestran todas las autoridades frente al tema de la tala indiscriminada de árboles. Es una especie de casi complicidad que no respeta fechas, ni parques ni nada. La comunidad panameña, y en especial las agrupaciones de reforestadores, no pueden claudicar frente a estos hechos de barbarie y deben redoblar sus esfuerzos, porque la conservación del patrimonio forestal y de la biodiversidad está entrelazada con la calidad de vida y el futuro del país.
Hoy por Hoy 2004/05/23
23 may 2004 - 05:00 AM