Para las víctimas de los tiranos, el tiempo no parece transcurrir. Y eso se hace evidente cada día en Venezuela bajo el mandato del militar Hugo Chávez. Los panameños saben perfectamente de lo que se trata, debido a que sufrieron en carne propia las consecuencias del desenfreno en el poder. Chávez y Manuel Antonio Noriega tienen un solo elemento que los distancia: que el presidente venezolano se convenció de que la mejor manera de llegar al poder es a través de las urnas, tras su fracaso al intentar un golpe de Estado. Las imágenes que nos llegan desde Venezuela nos recuerdan los momentos en que el ex hombre fuerte de Panamá, empuñando un machete, le declaró la guerra al imperio con alardes de prepotencia y de ser invencible. Chávez aún está a tiempo de no cometer los mismos errores del dictador convicto en una cárcel en Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico. Aunque ya dio los primeros pasos al reconocer la convocatoria a un referendo revocatorio, la comunidad democrática internacional estará vigilante para que se respete la voz del pueblo en las urnas. La historia venezolana es otro ejemplo para los panameños: la crisis de los partidos políticos y su inconsistencia entre el discurso y la práctica abre las puertas al surgimiento de tiranos y déspotas como Chávez y Noriega.
Hoy por Hoy 2004/06/06
06 jun 2004 - 05:00 AM