La presidenta vuelve a burlarse de los panameños. Si alguien tenía dudas de que la promulgación de la Ley de Transparencia en enero de 2002 fue un simple acto de hipocresía, ahora lo confirma. La decisión de cubrir por 10 años con el manto de la confidencialidad todo lo referente a las partidas discrecionales es, desde todo punto de vista, un acto reprochable y violatorio de la ley. Ya bien habíamos advertido que no se podía cantar victoria con el fallo que declaró ilegales ciertos artículos del decreto que reglamentó la Ley de Transparencia. Dicho y hecho. Luego de negarse por varios meses a hacer pública la información referente a la utilización de las partidas discrecionales, la presidenta las ha clasificado como información de acceso restringido. En otras palabras, no se podrá divulgar por diez años. Esto no es más que otra jugada sucia del gobierno para ocultar información. ¿Qué es lo que esconden? Esta pregunta se la hace todo el país. La presidenta está violando la ley; pero no parece importarle. Así las cosas, el reto se extiende al próximo gobierno, ya que el velo de los 10 años también cubre las partidas discrecionales que le corresponderán a Martín Torrijos. A su gobierno no solo le toca ahora cumplir con la promesa de derogar la reglamentación de la Ley de Transparencia, sino que también tendrá que echar abajo el muro impenetrable que ha colocado este gobierno sobre las partidas hasta el año 2014 y, de encontrarse evidencias de corrupción, castigar a los responsables.
Hoy por Hoy 2004/06/08
08 jun 2004 - 05:00 AM