¡Qué barbaridad! El ministro de Salud (MINSA), después de cuatro años de haber tomado posesión y cuando faltan dos meses para terminar su gestión, descubre el agua tibia y se percata de que a los hospitales les faltan equipos y personal técnico para atender a la población, y que además se requiere de un plan maestro para sustentar estas necesidades. Por lo visto, el jefe de la cartera ha desatendido sus funciones básicas, claramente descritas en la ley orgánica del MINSA, institución llamada a velar por la salud de los panameños. ¿Dónde ha estado este funcionario estos cuatro años? Lo que queda ahora al descubierto es la ausencia de una política de salud que integre y vincule a sus dos brazos funcionales: la Caja de Seguro Social y el MINSA. Actualmente, ninguno de estos dos organismos ha podido hacer frente a la realidad de que en los últimos años se construyeron hospitales por todos lados, sin prever su costo de funcionamiento. En Las Tablas, por ejemplo, se construyeron dos instalaciones, una al lado de la otra, sin ninguna planificación. Igualmente, la CSS compró varios hospitales sin tomar en cuenta la opinión de expertos que recomendaban lo contrario. Además, ha habido una duplicidad de funciones, los recursos se malgastan y no se le da prioridad a la prevención. Es notoria la falta de liderazgo y de conciencia social. Muchos son ya los enfermos que llegan y mueren en las salas de espera por la desidia y falta de atención. El famoso lema "Salud igual para todos" ha perdido total validez. No es suficiente decirlo, hay que hacerlo.
Hoy por Hoy 2004/06/17
17 jun 2004 - 05:00 AM