Querer achacar la fiebre a la sábana es síntoma de ignorancia e incapacidad. Este diario cumple con su misión de fiscalizar a las autoridades frente a las denuncias públicas por el pésimo estado en que se encuentran los hospitales. Confundir sentimientos coyunturales con responsabilidades estructurales no suele ser un buen método para alcanzar los mejores resultados. El país, sin duda, necesita administrar adecuadamente su infraestructura hospitalaria para lograr una mejor cobertura en todo el territorio nacional. Desde hace buen tiempo se vienen multiplicando los casos de hospitales que no cumplen con su misión de atender debidamente a los pacientes por carencias de recursos e ineficiencias administrativas. Frente a esta realidad, hace falta definir un marco global que contemple no sólo los costos actuales de construcción y mantenimiento, sino sus consecuencias de operarlos en el futuro. Porque no solamente hay que pensar cómo costear los nuevos hospitales, sino también cómo y quién pagará el desatino de haberlos construido, en primer lugar. Porque es un alto costo que le estamos dejando a las próximas generaciones y que los gobernantes no pueden olvidar. La sabiduría campesina advierte que cuando el río suena, piedras trae. Que no olvide el ministro que esto suele ocurrir en la administración pública, como lo han demostrado hechos recientes.
Hoy por Hoy 2004/06/18
18 jun 2004 - 05:00 AM