Las Constituciones son construcciones utópicas para legitimar el uso del poder del Estado en sociedades con desigualdades profundas. Pero las Constituciones también son instrumentos pragmáticos dirigidos a controlar los poderes de las autoridades y son buenas en la medida en que representan un proyecto viable. La propuesta de reformas constitucionales presentada por el Presidente electo, que recoge muchas de las ideas del Foro 2020, se encuentra más cerca de la segunda línea que de la primera. Hay en el proyecto una aspiración a construir una sociedad moderna, pero su objetivo es muy concreto, pues persigue modificar aquellos aspectos que regulan el ejercicio del poder público por parte de los distintos órganos del Estado. Aunque el mecanismo utilizado involucre sólo la decisión de la Asamblea Legislativa a través del voto de sus actuales legisladores, para luego ser sometido a la ratificación de la Asamblea que tomará posesión el 1 de septiembre, es indudable que el respaldo que dicho proyecto tenga en la ciudadanía será de crucial importancia para definir si estamos en la hora de soñar con la construcción de una utopía o en el momento de resolver con pragmatismo algunos problemas urgentes que afectan el crecimiento y desarrollo de la sociedad panameña. La ciudadanía debe confiar en la racionalidad de un debate serio y no en las acostumbradas pasiones y caprichos que despiertan los personalismos. Es la sociedad quien debe tener la última la palabra.
Hoy por Hoy 2004/06/19
19 jun 2004 - 05:00 AM